El programa de actuación para la realización de una inspección diagnóstica de los conductos de ventilación y aire acondicionado que se propone consta de tres capítulos.

El primer capítulo es la inspección del estado de conservación estructural y del grado de contaminación interna de los conductos. El segundo es la obtención de muestras para su posterior análisis y el conocimiento del grado de colonización por bacterias y hongos, tanto en el interior de las conducciones como en el aire ambiente al que sirven los conductos motivo de exploración. El tercero es el recuento de partículas en suspensión y el análisis de gases contaminantes.

La inspección se realiza como un muestreo, es decir que no se inspecciona la totalidad de la red de conductos sino que, de acuerdo con las indicaciones del personal responsable de las instalaciones, se determinan aquellos puntos de mayor interés que pueden dar una información extrapolable al conjunto, y que resulten muestra bastante para conocer el estado general de la instalación.

La inspección interna de los conductos se realiza introduciendo un robot capaz de recorrer su interior. Este robot está dotado de un sistema de iluminación y de una videocámara, de tal modo que, desde un monitor situado en el puesto de control exterior, nuestros técnicos son capaces de observar con detalle todos cuantos datos de interés se aprecien conducentes al conocimiento del estado de conservación y de contaminación o limpieza de los conductos.

Un magnetoscopio, conectado al monitor, permite grabar imágenes y, de este modo, realizar un estudio de los datos obtenidos con toda profundidad y detenimiento, así como dejar constancia gráfica de lo observado.

Esta técnica no supone la necesidad de detener el funcionamiento de los climatizadores ni entorpece la actividad normal del centro.

El segundo capitulo es la toma de muestras para la realización del control de la contaminación biológica. Se realiza por medio de un aparato muestreador que permite impactar un volumen prefijado de aire sobre una placa de cultivo montada, en unos casos, con un medio Agar para la determinación de bacteriología general y, en otros, con un medio de cultivo Saboureaud con cloranfenicol, para la determinación de hongos.

Se trabaja con un volumen de aire conocido y prefijado lo que permite, tras una sencilla operación matemática, ofrecer los resultados expresados en Unidades de Formación de Colonias por metro cúbico de aire.

Las placas, una vez sembradas, se llevan al laboratorio donde después del preceptivo período de incubación, se procede al recuento de numero de unidades de formación de colonias que hayan crecido y a su identificación. El resultado de los análisis se remite al cliente junto con nuestro informe final.

Se toman muestras de aire para bacteriología general y para hongos, en el interior de los conductos y en el aire ambiental de tal modo que se pueda establecer una relación de causa efecto entre los datos hallados en los conductos y en el exterior. De este modo se evita el error de indicar una actuación correctora sobre los conductos en aquellos casos en los que el origen de una contaminación del aire ambiente se encuentre en lugar distinto.

El tercer capítulo es la toma de muestras de aire para determinar la cuantía de partículas en suspensión separando la fracción respirable de la no respirable, así como para conocer las tasas de ozono, monóxido y dióxido de carbono, la temperatura y la humedad relativa.

Con los datos del laboratorio, los de la analítica del aire y las imágenes obtenidas se emite un informe que se entrega al cliente con copia exacta de todos ellos de tal modo que cuente tanto con las conclusiones como con las imágenes de su instalación y los resultados de los análisis.

Caso de que el reducido tamaño de los difusores o de las rejillas impida la introducción del robot en el interior de los conductos por esta vía, se practicará una abertura en la chapa del conducto que será posteriormente cerrada con una tapa hermética especialmente concebida para este fin