En este tipo de conductos fabricados con fibra de vidrio recubierta en su interior por una lámina alumínica se realizará la limpieza introduciendo un robot provisto de un tren de cepillos de adecuados al tipo de conducto y a las dimensiones del mismo. Dicho robot, posee un punto de luz halógena y una cámara de vídeo que permite controlar desde el exterior el trabajo que se está realizando. En caso de que fuese imposible la introducción del robot dentro de dichos conductos, se utilizarían otras técnicas alternativas como la de barrido con chorro de aire a alta presión o la aplicación de cepillos movidos por un motor eléctrico situado en el exterior de los conductos. Los residuos obtenidos se extraerán por medio de un aspirador de alta potencia. Dicho aspirador está dotado de un conjunto de filtros de capacidad de retención creciente que termina en un filtro absoluto HEPA. Este filtro es capaz de retener hasta 99,995% de las partículas en suspensión con tamaño superior a 0,3 milésimas de milímetro lo que permite que el aire que se devuelve al espacio habitado tenga la misma calidad que se exige en un quirófano.